2 Samuel 1
martes, 22 de septiembre de 2020
REFLEXIÓN - Martes, 22 de setiembre de 2020
La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
La palabra “pecar” significaba originalmente «errar el blanco o no cumplir un objetivo». Muy a menudo el cristiano debe arrepentirse sinceramente de su comportamiento como pecador. Trata de vencerlo, pero frecuentemente vuelve a caer en los mismos errores. Quiere hacer el bien, pero al final no lo consigue.
El pecado es más que malas acciones, malas palabras o malos pensamientos: es esa fuerza arraigada a la naturaleza heredada de nuestros padres, que nos empuja a hacer el mal. Nuestros pensamientos, palabras o hechos son motivados por esta raíz que permanece en nosotros, incluso si somos cristianos. Y si no reconocemos esta terrible realidad, nuestra conciencia puede endurecerse respecto a la gravedad del pecado, o nuestro corazón puede desanimarse bajo el peso de la culpa.
Pero Dios quiere darme la victoria sobre el pecado que me empuja a hacer el mal. Debo recordar que Jesús murió en mi lugar. Porque creo en el Señor Jesús, debo considerarme como identificado con mi Salvador muerto en la cruz. Pero Cristo no se quedó muerto. Él resucitó. Aceptar que he muerto y resucitado con Cristo me libera del pecado y de su esclavitud.
En su vida cotidiana, el cristiano evitará alimentar esta fuente de mal que está en él debido a la codicia; así vencerá, por el poder del Espíritu Santo que hace morar a Cristo en él.
Y cuando el Señor venga a buscarnos, seremos librados definitivamente de esta fuente de mal.
Tomado de LA BUENA SEMILLA.
VERSÍCULO DEL DÍA
22 de septiembre de 2020 Versículo del día |
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, 1 Pedro 1:3 RVR1960 |
lunes, 21 de septiembre de 2020
REFLEXIÓN - Lunes, 21 de setiembre de 2020
Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte.
Esa mañana, en la facultad, Juan logró una victoria: ¡al fin decidió contar a sus compañeros que era cristiano! Luego tuvo una conversación con ellos. Algunos se burlaron de él, afirmando que eran ateos.
Cuando regresó a su habitación de estudiante, de repente le surgió una duda: «Después de todo, ¿estás seguro de ti mismo? ¿Y si ellos tienen razón? ¡Sus argumentos parecen muy lógicos!». ¡En un instante, en la mente del joven se levantó una terrible tormenta! Los argumentos de sus compañeros cobraron fuerza... Juan ya no estaba seguro de nada...
¿Qué estaba sucediendo? Juan había tomado claramente su posición como creyente, y Satanás lo atacaba con “dardos de fuego” para tratar de debilitar su joven fe (Efesios 6:16). Este periodo difícil duró varias semanas. Juan leyó mucho su Biblia y expuso su angustia a Dios... Poco a poco la tormenta dio paso a una gran bonanza (Salmo 107:28-30). Juan aprendió dos lecciones básicas: su total debilidad ante Satanás y la solidez absoluta de la Palabra de Dios. “Escrito está”, este es el único argumento ante el cual Satanás huye.
Más adelante Juan conoció a otros jóvenes cristianos presos de las mismas dificultades y, gracias a la ayuda de Dios, pudo comprenderlos y ayudarlos.
Amigos cristianos, si a veces atravesamos periodos de crisis parecidos, no nos desanimemos. El Señor quiere emplearlos para instruirnos y fortalecer nuestra fe.
Tomado de LA BUENA SEMILLA.
VERSÍCULO DEL DÍA
21 de setiembre de 2020 Versículo del día |
Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo 2 Tesalonicenses 3:5 RVR1960 |
domingo, 20 de septiembre de 2020
REFLEXIÓN - Domingo, 20 de setiembre de 2020
Los creyentes que han puesto su fe en Jesucristo pueden turbarse al descubrir en ellos una tendencia incorregible al mal. ¿Cómo podemos resistir a esas inclinaciones? Hagamos una comparación.
Imagínese que en el inmueble donde usted vive en arriendo, el propietario no se contenta con recibir el alquiler mensual. Es muy exigente y a menudo aparece cuando menos lo espera.
Un día vende el inmueble; el nuevo propietario es totalmente opuesto al anterior. Se esfuerza para que los inquilinos se sientan bien en su casa. ¡Qué alivio para todos!
Durante cierto tiempo todo va bien, pero un día alguien llama a la puerta: es el antiguo propietario, que sigue viviendo en el edificio. Aunque ya no tenga derecho, vuelve para imponer sus exigencias. Incluso lo amenaza con quejarse ante el nuevo propietario.
¿Qué hacer? Contestarle que usted ya no tiene nada que ver con él, porque su responsabilidad es con el nuevo propietario. Entonces, no le hace caso y le cierra la puerta.
En Cristo, los creyentes encontraron un nuevo Maestro. Pero no deben olvidar que el pecado, esa raíz de donde provienen las malas acciones, siempre está en ellos. Cuando las inclinaciones al pecado se presentan, el cristiano debe rechazar con firmeza la tentación. Tiene que hablar de ello a su nuevo Señor y contar con él para recibir la ayuda y las fuerzas necesarias.
Tomado de LA BUENA SEMILLA.


