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| DARIANN GONZÁLEZ y SHAMMAI Aliento |
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| DARIANN GONZÁLEZ y SHAMMAI Aliento |
27 de octubre de 2020 Versículo del día |
He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. S. Mateo 10:16 RVR1960 |
¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?
Un empresario jubilado había acumulado una gran fortuna y presumía hablando de todas sus posesiones. Cierto día se encontró con uno de sus antiguos compañeros del servicio militar. Lo invitó a comer y le hizo la lista de todas sus propiedades. Desde su terraza incluso se podía ver un museo que llevaba su nombre. El amigo escuchaba y miraba distraído todo lo que el empresario le mostraba. Luego, señalando hacia el cielo, le preguntó: «Y allá arriba, amigo mío, ¿qué tienes?».
Esto es lo que la Biblia nos recuerda tan a menudo: “Porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lucas 12:15). Lo que realmente cuenta es ser “rico para con Dios” (v. 21). Esta riqueza no se adquiere por medio del dinero ni del trabajo. Dios la da gratuitamente a todo el que cree en su Hijo Jesucristo, a quien envió del cielo a la tierra para salvar a los pecadores. Sea pobre o rico en bienes materiales, todo hombre necesita ser enriquecido de esta manera. “El que cree en el Hijo tiene vida eterna” (Juan 3:36), y sus pecados son perdonados. Es la única riqueza de la cual ni siquiera la muerte puede privarnos.
“No te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste” (Proverbios 23:4).
“Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición” (1 Timoteo 6:9).
“La bendición del Señor es la que enriquece, y no añade tristeza con ella” (Proverbios 10:22).
Tomado de LA BUENA SEMILLA.
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| LOWSAN MELGAR Atráeme a Ti |
26 de octubre de 2020 Versículo del día |
Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. Todas vuestras cosas sean hechas con amor. 1 Corintios 16:13-14 RVR1960 |
El dinero permite comprar muchas cosas, pero no lo fundamental. Nos permite conseguir el alimento, pero no el apetito, los medicamentos, pero no la salud, conocidos, pero no amistades, momentos agradables, pero no la paz ni la felicidad». A tal conclusión podemos llegar cada uno de nosotros, pues es muy lógico.
La búsqueda de la felicidad es universal. Algunos la buscan en el poder, otros en las adicciones, sexuales o de otro tipo, otros incluso en un trabajo apasionante, y muchos en la posesión de las riquezas. La sociedad de consumo en la que vivimos alimenta la ilusión de que el secreto de la felicidad está en poder comprar todo lo que queremos.
Sí, es cierto que se necesita un mínimo de dinero para sobrevivir, pero también es verdad que lo esencial no se puede comprar, como se dijo al principio. ¿Dónde podemos comprar la paz interior, la liberación del sentimiento de culpa, o la seguridad sobre el más allá? En ninguna parte. Pero la buena noticia es que Jesucristo ofrece gratuitamente esas riquezas que no se pueden comprar. Para ello hay una condición: aceptar que Jesús sea el Salvador y Señor de nuestra vida. Entonces, dejemos en sus manos todas nuestras necesidades. La paz que Jesús da y las promesas que nos hizo en su Palabra son verdaderos valores, valores duraderos. Pertenecen a todos los que dan el paso de la fe.
Tomado de LA BUENA SEMILLA.
25 de octubre de 2020 Versículo del día |
El rey con el juicio afirma la tierra; Mas el que exige presentes la destruye. Proverbios 29:4 RVR1960 |