lunes, 2 de noviembre de 2020
REFLEXIÓN - Lunes, 2 de noviembre de 2020
Al que responde palabra antes de oír, le es fatuidad y oprobio.
Viajando por México, un misionero se detuvo en un pueblo para predicar el Evangelio. En la tarde, como hacía mucho calor, se sentó frente a la casa donde pasaría la noche, listo para responder las preguntas que le harían los transeúntes. Un joven se acercó, miró al misionero a la cara y le dijo: «Vengo a hablar con usted porque no creo en lo que predica». Como respuesta, el misionero le prestó una Biblia, diciéndole: «Este libro es la Palabra de Dios. Léala. Luego, si lo desea, podremos hablar». Muy sorprendido, el joven tomó la Biblia, se sentó a la sombra de un árbol y empezó a leer.
Al día siguiente, el misionero se despidió de sus nuevos amigos. El joven también estaba allí y quiso acompañarlo una parte del camino. Al llegar al siguiente pueblo, le devolvió la Biblia y le dijo: «Es un libro interesante. No tengo preguntas para hacerle sobre lo que he leído». «Me alegra, dijo el misionero. La Palabra de Dios debe ser creída y no debatida. Siga estudiándola y hallará la vida eterna». Y le regaló aquella Biblia.
Veinte años después, el misionero volvió al mismo pueblo y reconoció al joven. Este pudo contar, gozoso, ante todos cómo había sido llevado al arrepentimiento y a la fe en el Señor Jesús mediante la lectura de la Palabra de Dios. La Biblia se había convertido en su mayor tesoro. Ya no deseaba debatir sobre su enseñanza, ¡pues la vivía!
“Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia” (Proverbios 3:5).
Tomado de LA BUENA SEMILLA.
MÚSICA - No hay otro igual - Susy González y Sayra Morales
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| SUSY GONZÁLEZ y SAYRA MORALES No hay otro igual |
VERSÍCULO DEL DÍA
2 de noviembre de 2020 Versículo del día |
pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. 1 Pedro 4:16 RVR1960 |
domingo, 1 de noviembre de 2020
REFLEXIÓN - Domingo, 1 de noviembre de 2020
Fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo.
En algunos países, el 1 de noviembre es un día festivo, y numerosas personas acostumbran ir al cementerio para visitar la tumba de sus parientes o amigos. Muchos recuerdos dolorosos acompañan ese día. Pero, ¿con quién puede usted compartir el secreto de su pena? Probado y desanimado quizá, usted ya no busca un consuelo humano. Las palabras ya no lo reconfortan.
Jesús, ante la tumba de Lázaro, se conmovió al ver el dolor de las dos hermanas del muerto (Juan 11:33-35). Lloró al ver los estragos de la muerte, consecuencia del pecado: “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). Usted que llora ante la tumba de un ser querido, piense en la tumba de Jesús: ¡está vacía! Jesús, quien murió por nuestros pecados, resucitó y vive para siempre. Como lo hizo cuando estuvo en la tierra, aún hoy quiere compartir su dolor y secar sus lágrimas.
Todos conocemos lo inestable que es la felicidad en esta tierra, donde todo pasa... Para cada uno de nosotros, la vida puede acabar de un momento a otro. Pero para el que cree en el Señor Jesús, quien murió y resucitó, la muerte es la puerta del cielo.
¡Ahora Dios ofrece gratuitamente la vida eterna a todo el que cree en el Hijo de Dios! ¡Vaya a él! Desde hace más de dos mil años invita a ir a él a todos los que están cargados y sin esperanza. Jesús dijo al ladrón arrepentido que estaba en una cruz a su lado: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43).
Tomado de LA BUENA SEMILLA.
MÚSICA - Te alabaré - Julissa y Alex Zurdo
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| JULISSA y ALEX ZURDO Libertad |
VERSÍCULO DEL DÍA
1 de noviembre de 2020 Versículo del día |
He aquí mi siervo, a quien he escogido; Mi Amado, en quien se agrada mi alma; Pondré mi Espíritu sobre él, Y a los gentiles anunciará juicio. S. Mateo 12:18 RVR1960 |
sábado, 31 de octubre de 2020
DECILE NO A HALLOWEEN
DECILE NO A HALLOWEEN
Le digo no porque mi Dios es Dios de vida y no de muerte (Juan 14:6)
Le digo no porque sirvo a un Dios de luz y no de tinieblas (Juan 8:12)
Le digo no porque no me interesas decorar mi casa con brujas o fantasmas (Levítico 18:30)
Le digo no porque quiero hacer el bien y no el mal (Efesios 5:10-11)

¡LOS NIÑOS SON DE CRISTO!
Deberán enseñarle a mi pueblo a distinguir entre lo sagrado y lo profano, y mostrarle como diferenciar entre lo puro y lo impuro. (Ezequiel 44:23)
Y SI MAL OS PARECE SERVIR A JEHOVÁ, ESCOGEOS HOY A QUIEN SIRVÁIS; SI A LOS DIOSES A QUIENES SIRVIERON VUESTROS PADRES, CUANDO ESTUVIERON AL OTRO LADO DEL RÍO, O A LOS DIOSES DE LOS AMORREOS EN CUYA TIERRA HABITÁIS;
PERO YO Y MI CASA, SERVIREMOS A JEHOVÁ


