martes, 2 de marzo de 2021

A LEER LA BIBLIA - Éxodo 11

 



ÉXODO 11




¡Hola, amigo lector! ¿Ya has hecho tus oraciones y alabado a Dios? Si no lo hiciste, todavía estás a tiempo.

En la continuidad de la propuesta de leer un capítulo de la Biblia por día, hoy ya llegamos al capítulo 11 del libro del Éxodo, un capítulo cortito donde se narra como Moisés y Aarón le anuncian a Faraón, de parte de Jehová, la última y más terrible de las plagas: la muerte de todos los primogénitos de Egipto.

¡Te vuelvo a agradecer por tu compañía! ¡Qué Dios bendiga tu jornada!

Capítulo 11

Anunciada la muerte de los primogénitos

1Jehová dijo a Moisés: Una plaga traeré aún sobre Faraón y sobre Egipto, después de la cual él os dejará ir de aquí; y seguramente os echará de aquí del todo. 2Habla ahora al pueblo, y que cada uno pida a su vecino, y cada una a su vecina, alhajas de plata y de oro. 3Y Jehová dio gracia al pueblo en los ojos de los egipcios. También Moisés era tenido por gran varón en la tierra de Egipto, a los ojos de los siervos de Faraón, y a los ojos del pueblo. 4Dijo, pues, Moisés: Jehová ha dicho así: A la medianoche yo saldré por en medio de Egipto, 5y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito de las bestias. 6Y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca hubo, ni jamás habrá. 7Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis que Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas. 8Y descenderán a mí todos estos tus siervos, e inclinados delante de mí dirán: Vete, tú y todo el pueblo que está debajo de ti; y después de esto yo saldré. Y salió muy enojado de la presencia de Faraón. 9Y Jehová dijo a Moisés: Faraón no os oirá, para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto.

10Y Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios delante de Faraón; pues Jehová había endurecido el corazón de Faraón, y no envió a los hijos de Israel fuera de su país.

REFLEXIÓN - Martes, 2 de marzo de 2021


No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan ; sino haceos tesoros en el cielo.


¿Qué tipo de riquezas ?

A menudo, abrumados por el gran número de actividades diarias, corremos el riesgo de olvidar que el tiempo es un bien precioso que se va inevitablemente. Nuestra vida es un poco como la llama de una vela que se enciende cuando nacemos y luego se consume. Cada día nos acerca al momento en que se apagará. Todo lo que tenemos está condenado a desaparecer en un futuro más o menos cercano. Tendremos que decir adiós a los bienes materiales, a las competencias, a la reputación… ¡La muerte nos hará dejar para siempre este mundo de seres y de materia ! Y debemos reflexionar en ello…

Entonces, ante este plazo, ¿cómo emplear con sabiduría la vida que nos fue dada, antes de que se consuma totalmente ? La Biblia declara que “las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4 : 18).

La Palabra de Dios también distingue dos tipos de riquezas, y es fundamental conocer qué las diferencia.

Las riquezas terrenales, las que se ven, son pasajeras : el dinero, el éxito en todas sus formas, pero también una vida larga sin mayores problemas, una buena salud, una familia…

Las riquezas espirituales, que no se ven, son permanentes : el perdón de Dios, la seguridad de la salvación, la vida eterna, el hecho de que Dios nos adoptó como sus hijos gracias a la obra de Jesucristo su Hijo.

La verdadera sabiduría consiste en buscar estas riquezas, que conservan su valor durante la eternidad.

Tomado de LA BUENA SEMILLA.


MÚSICA - Úngeme - Denicher Pol

 

DENICHER POL
Úngeme


/Unge mi cabeza con tu aceite Mi copa hazla rebozar Ven lléname voy a adorarte Quiero ser un altar Que puedas habitar// Que me toques Que me llenes una y otra vez Úngeme, úngeme Lléname ahora, Espíritu De Dios Úngeme, úngeme Lléname ahora, yo quiero más de ti. //Rebózame inúndame más y más Sáciame quiero más // ///Úngeme, úngeme Lléname ahora Espíritu De Dios Úngeme, úngeme lléname ahora Yo quiero más, y mas de ti /// Lléname ahora Yo quiero más, y mas, y mas de ti.


VERSÍCULO DEL DÍA - Mt 5:5

 

2 de marzo de 2021

Versículo del día

Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.
S. Mateo 5:5     RVR1960

lunes, 1 de marzo de 2021

A LEER LA BIBLIA - Éxodo 10

 



ÉXODO 10




¡Bienvenido seas, amigo lector! ¿Cómo has empezado tu día? Da gracias a Dios por permitirte descansar y despertarte hoy. ¡Alabalo!

Seguimos leyendo un capítulo diario de la Biblia. Hoy vamos con el décimo del  Éxodo, donde Faraón sigue demostrando lo endurecido que tiene el corazón y continúa sin reconocer la autoridad del Dios de Israel y las plagas siguen asolando Egipot: hoy seremos testigos de la plaga de las langostas y la plaga de tinieblas.

¡Gracias por continuar junto a mí! ¡Qué Dios te bendiga!

CAPÍTULO 10

La plaga de langostas

1Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón; porque yo he endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis señales, 2y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; para que sepáis que yo soy Jehová. 3Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová el Dios de los hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. 4Y si aún rehúsas dejarlo ir, he aquí que mañana yo traeré sobre tu territorio la langosta, 5la cual cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra; y ella comerá lo que escapó, lo que os quedó del granizo; comerá asimismo todo árbol que os fructifica en el campo. 6Y llenará tus casas, y las casas de todos tus siervos, y las casas de todos los egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que ellos fueron sobre la tierra hasta hoy. Y se volvió y salió de delante de Faraón. 7Entonces los siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo será este hombre un lazo para nosotros? Deja ir a estos hombres, para que sirvan a Jehová su Dios. ¿Acaso no sabes todavía que Egipto está ya destruido? 8Y Moisés y Aarón volvieron a ser llamados ante Faraón, el cual les dijo: Andad, servid a Jehová vuestro Dios. ¿Quiénes son los que han de ir? 9Moisés respondió: Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas; con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir; porque es nuestra fiesta solemne para Jehová. 10Y él les dijo: ¡Así sea Jehová con vosotros! ¿Cómo os voy a dejar ir a vosotros y a vuestros niños? ¡Mirad cómo el mal está delante de vuestro rostro! 11No será así; id ahora vosotros los varones, y servid a Jehová, pues esto es lo que vosotros pedisteis. Y los echaron de la presencia de Faraón.

12Entonces Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para traer la langosta, a fin de que suba sobre el país de Egipto, y consuma todo lo que el granizo dejó. 13Y extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehová trajo un viento oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y al venir la mañana el viento oriental trajo la langosta. 14Y subió la langosta sobre toda la tierra de Egipto, y se asentó en todo el país de Egipto en tan gran cantidad como no la hubo antes ni la habrá después; 15y cubrió la faz de todo el país, y oscureció la tierra;a y consumió toda la hierba de la tierra, y todo el fruto de los árboles que había dejado el granizo; no quedó cosa verde en árboles ni en hierba del campo, en toda la tierra de Egipto.

16Entonces Faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Aarón, y dijo: He pecado contra Jehová vuestro Dios, y contra vosotros. 17Mas os ruego ahora que perdonéis mi pecado solamente esta vez, y que oréis a Jehová vuestro Dios que quite de mí al menos esta plaga mortal. 18Y salió Moisés de delante de Faraón, y oró a Jehová. 19Entonces Jehová trajo un fortísimo viento occidental, y quitó la langosta y la arrojó en el Mar Rojo; ni una langosta quedó en todo el país de Egipto. 20Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó ir a los hijos de Israel.

La plaga de tinieblas

21Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblasb sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe. 22Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto, por tres días. 23Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; mas todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones. 24Entonces Faraón hizo llamar a Moisés, y dijo: Id, servid a Jehová; solamente queden vuestras ovejas y vuestras vacas; vayan también vuestros niños con vosotros. 25Y Moisés respondió: Tú también nos darás sacrificios y holocaustos que sacrifiquemos para Jehová nuestro Dios. 26Nuestros ganados irán también con nosotros; no quedará ni una pezuña; porque de ellos hemos de tomar para servir a Jehová nuestro Dios, y no sabemos con qué hemos de servir a Jehová hasta que lleguemos allá. 27Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos ir. 28Y le dijo Faraón: Retírate de mí; guárdate que no veas más mi rostro, porque en cualquier día que vieres mi rostro, morirás. 29Y Moisés respondió: Bien has dicho; no veré más tu rostro.

REFLEXIÓN - Lunes, 1º de marzo de 2021


Me alegré en tu salvación.

Grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros ; estaremos alegres.

Su nueva felicidad

Manuel acababa de enterarse de que a su madre le habían diagnosticado un cáncer fulminante… ¡Qué golpe tan fuerte, qué terrible dolor !

“Mi madre va a morir y no puedo ayudarla, no puedo decirle nada que la consuele”. En medio de su desesperación clamó a Dios, a quien no conocía : “Te necesitamos. Si existes, revélate a mí”.

Algunos días después Manuel se encontró con un cristiano ; este le habló de Jesús el Salvador, quien nos libra de nuestra miseria moral y quiere calmar nuestro dolor. También evocó sus misericordias, la esperanza que tiene el creyente de estar pronto con el Señor eternamente, en la casa del Padre en la que todas las lágrimas serán secadas y donde no habrá más muerte (Apocalipsis 21 : 4).

¡Qué maravilloso descubrimiento en medio de su dolor ! Manuel creyó y aceptó a Jesucristo como su Salvador personal. Enseguida quiso compartir su nueva felicidad con su madre. Le habló con convicción y esto interpeló la conciencia de su madre. Entonces vio cómo Jesús llenaba su corazón de paz.

La enfermedad se llevó a esa amada madre pero el buen Pastor la tomó en sus brazos. Manuel testificó emocionado : “Apenas me atrevo a decirlo, pero los últimos días que pasé con mi madre fueron los más bellos de mi vida. ¡Teníamos algo tan grande para compartir ! Jesús había llenado nuestros corazones de un amor y una paz que es imposible describir”.

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmo 46 : 1). Cristo Jesús hizo “la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1 : 20).

Tomado de LA BUENA SEMILLA.

MÚSICA - Eres mi Padre (Salmo 18) - Twice Música

 

TWICE MÚSICA
Eres mi Padre (Salmo 18)



Verso 1
Era ciego y veo hoy
Perdido y Él me halló
Cuando estaba derribado
Con su mano me levantó

Verso 2
El vacío en mi ser
Fue llenado por su amor
Cuando estaba quebrantado
Con su gracia me restauró

Pre Coro
Me tomaste en tus hombros
Pude descansar
Me limpiaste con tu sangre
Me inundó tu paz

Coro
Eres fuerza en debilidad
Mi torre fuerte mi roca eterna
Eres luz en la oscuridad
Mi esperanza está en ti
Solo en ti mi Dios

Verso 3
De tu casa me alejé
Olvidé quién era yo
Como un barco a la deriva
Me encontraba sin dirección

Verso 4
Tu amor me alcanzó
Me dio un nuevo corazón
Era huérfano
Y por gracia me diste un nombre
Tu hijo soy

Pre Coro
Tú corriste a mi encuentro
Me abrazaste allí
Tú borraste mis errores
Aceptado fui

Coro
Eres fuerza en debilidad
Mi torre fuerte mi roca eterna
Eres luz en la oscuridad
Mi esperanza está en ti
Solo en ti mi Dios

Puente
Eres mi roca en ti seguro estoy
Castillo mío y mi libertador
Eres mi escudo
A quién he de temer
Mi esperanza el ancla de mi ser

Puente 2
Eres refugio en fuerte tempestad
Mi pronto auxilio en la necesidad
Eres mi Padre y yo tu hijo soy
Eres mi fuerza mi luz mi salvación

Coro
Eres fuerza en debilidad
Mi torre fuerte mi roca eterna
Eres luz en la oscuridad
Mi esperanza está en ti
Solo en ti mi Dios

VERSÍCULO DEL DÍA - Pro 16:9

 

1 de marzo de 2021

Versículo del día

El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.
Proverbios 16:9         RVR1960

domingo, 28 de febrero de 2021

A LEER LA BIBLIA - Éxodo 9

 



ÉXODO 9




¡Hola, amigo lector! ¿Cómo has comenzado tu domingo? Espero que hayas descansado de la mejor manera posible y estés, ahora, con todas las ganas para alabar y glorificar a Jehová.

Continuamos leyendo un capítulo de la Biblia cada día. Hoy, en Éxodo 9, observamos como Faraón, gobernante de Egipto, endurece cada vez más su corazón contra Jehová y su pueblo escogido. Las plagas siguen azotando la tierra de Egipto menos el lugar donde habita el Pueblo de Israel: la muerte del ganado, la plaga de las úlceras y la plaga de granizo no hacen torcer la terquedad de Faraón.

¡Gracias por acompañarme! ¡Qué Dios te bendiga!

CAPÍTULO 9

La plaga en el ganado

1Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. 2Porque si no lo quieres dejar ir, y lo detienes aún, 3he aquí la mano de Jehová estará sobre tus ganados que están en el campo, caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, con plaga gravísima. 4Y Jehová hará separación entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo de los hijos de Israel. 5Y Jehová fijó plazo, diciendo: Mañana hará Jehová esta cosa en la tierra. 6Al día siguiente Jehová hizo aquello, y murió todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los hijos de Israel no murió uno. 7Entonces Faraón envió, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no había muerto uno. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir al pueblo.

La plaga de úlceras

8Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Tomad puñados de ceniza de un horno, y la esparcirá Moisés hacia el cielo delante de Faraón; 9y vendrá a ser polvo sobre toda la tierra de Egipto, y producirá sarpullido con úlceras en los hombres y en las bestias, por todo el país de Egipto. 10Y tomaron ceniza del horno, y se pusieron delante de Faraón, y la esparció Moisés hacia el cielo; y hubo sarpullido que produjo úlcerasa tanto en los hombres como en las bestias. 11Y los hechiceros no podían estar delante de Moisés a causa del sarpullido, porque hubo sarpullido en los hechiceros y en todos los egipcios. 12Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y no los oyó, como Jehová lo había dicho a Moisés.

La plaga de granizo

13Entonces Jehová dijo a Moisés: Levántate de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. 14Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas a tu corazón, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra. 15Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de plaga, y serás quitado de la tierra. 16Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra.b 17¿Todavía te ensoberbeces contra mi pueblo, para no dejarlos ir? 18He aquí que mañana a estas horas yo haré llover granizo muy pesado, cual nunca hubo en Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora. 19Envía, pues, a recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el campo; porque todo hombre o animal que se halle en el campo, y no sea recogido a casa, el granizo caerá sobre él, y morirá. 20De los siervos de Faraón, el que tuvo temor de la palabra de Jehová hizo huir sus criados y su ganado a casa; 21mas el que no puso en su corazón la palabra de Jehová, dejó sus criados y sus ganados en el campo.

22Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que venga granizo en toda la tierra de Egipto sobre los hombres, y sobre las bestias, y sobre toda la hierba del campo en el país de Egipto. 23Y Moisés extendió su vara hacia el cielo, y Jehová hizo tronar y granizar, y el fuego se descargó sobre la tierra; y Jehová hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto. 24Hubo, pues, granizo, y fuegoc mezclado con el granizo, tan grande, cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que fue habitada. 25Y aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias; asimismo destrozó el granizo toda la hierba del campo, y desgajó todos los árboles del país. 26Solamente en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo.

27Entonces Faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: He pecado esta vez; Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos. 28Orad a Jehová para que cesen los truenos de Dios y el granizo, y yo os dejaré ir, y no os detendréis más. 29Y le respondió Moisés: Tan pronto salga yo de la ciudad, extenderé mis manos a Jehová, y los truenos cesarán, y no habrá más granizo; para que sepas que de Jehová es la tierra. 30Pero yo sé que ni tú ni tus siervos temeréis todavía la presencia de Jehová Dios. 31El lino, pues, y la cebada fueron destrozados, porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caña. 32Mas el trigo y el centeno no fueron destrozados, porque eran tardíos. 33Y salido Moisés de la presencia de Faraón, fuera de la ciudad, extendió sus manos a Jehová, y cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia no cayó más sobre la tierra. 34Y viendo Faraón que la lluvia había cesado, y el granizo y los truenos, se obstinó en pecar, y endurecieron su corazón él y sus siervos. 35Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir a los hijos de Israel, como Jehová lo había dicho por medio de Moisés.

REFLEXIÓN - Domingo, 28 de febrero de 2021


No hay justo, ni aun uno ; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios… No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.


El virus informático

Una computadora, esa máquina que recibe información a una velocidad increíble y la analiza, la compara, la calcula y muestra sus resultados, ¿quién podría vivir sin ella ? Sin embargo, si por maldad un pequeño programa pirata es introducido en una computadora, los datos que están en la memoria se destruyen y la máquina deja de obedecer a su dueño.

¡Esta es una ilustración de lo que es el hombre ! Él es la obra maestra de Dios, el Creador. Es capaz de reflexionar, de concebir, de escoger, de fabricar, de amar… Pero, como un ordenador infectado por un virus informático, nuestro ser interior no puede producir lo que agrada a Dios, lo que es bueno, verdadero, hermoso, sino que más bien es llevado por el egoísmo, el orgullo, la codicia. Nosotros, que fuimos creados para servir y honrar a nuestro Creador, fuimos todos “contaminados” por el virus del pecado, y Dios tuvo que hacer esta constatación irrefutable : “No hay diferencia, por cuanto todos pecaron” (Romanos 3 : 22-23).

Así como el ordenador infectado no podrá recobrar su utilidad si no pasa por las manos de un especialista competente, para cada uno de nosotros, pecadores, la única solución consiste en reconocernos como tales y ponernos en las manos de Dios. Entonces él nos da una vida nueva, la vida de Jesucristo.

“Si alguno está en Cristo, nueva criatura es ; las cosas viejas pasaron ; he aquí todas son hechas nuevas.

Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo” (2 Corintios 5 : 17-18).

Tomado de LA BUENA SEMILLA.