miércoles, 2 de junio de 2021

A LEER LA BIBLIA - Números 36

 


NÚMEROS 36



Ley del casamiento de las herederas

36

1Llegaron los príncipes de los padres de la familia de Galaad hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de los hijos de José; y hablaron delante de Moisés y de los príncipes, jefes de las casas paternas de los hijos de Israel, 2y dijeron: Jehová mandó a mi señor que por sorteo diese la tierra a los hijos de Israel en posesión; también ha mandado Jehová a mi señor, que dé la posesión de Zelofehad nuestro hermano a sus hijas.a 3Y si ellas se casaren con algunos de los hijos de las otras tribus de los hijos de Israel, la herencia de ellas será así quitada de la herencia de nuestros padres, y será añadida a la herencia de la tribu a que se unan; y será quitada de la porción de nuestra heredad. 4Y cuando viniere el jubileo de los hijos de Israel, la heredad de ellas será añadida a la heredad de la tribu de sus maridos; así la heredad de ellas será quitada de la heredad de la tribu de nuestros padres.

5Entonces Moisés mandó a los hijos de Israel por mandato de Jehová, diciendo: La tribu de los hijos de José habla rectamente. 6Esto es lo que ha mandado Jehová acerca de las hijas de Zelofehad, diciendo: Cásense como a ellas les plazca, pero en la familia de la tribu de su padre se casarán, 7para que la heredad de los hijos de Israel no sea traspasada de tribu en tribu; porque cada uno de los hijos de Israel estará ligado a la heredad de la tribu de sus padres. 8Y cualquiera hija que tenga heredad en las tribus de los hijos de Israel, con alguno de la familia de la tribu de su padre se casará, para que los hijos de Israel posean cada uno la heredad de sus padres, 9y no ande la heredad rodando de una tribu a otra, sino que cada una de las tribus de los hijos de Israel estará ligada a su heredad.

10Como Jehová mandó a Moisés, así hicieron las hijas de Zelofehad. 11Y así Maala, Tirsa, Hogla, Milca y Noa, hijas de Zelofehad, se casaron con hijos de sus tíos paternos. 12Se casaron en la familia de los hijos de Manasés, hijo de José; y la heredad de ellas quedó en la tribu de la familia de su padre.

13Estos son los mandamientos y los estatutos que mandó Jehová por medio de Moisés a los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó.

REFLEXIÓN - Miércoles, 2 de junio de 2021

(Jesús dijo:) En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos.
Ser un discípulo

En los versículos de hoy percibimos cuánto anhelaba Jesús que quienes lo rodeaban lo siguiesen. Por supuesto, deseaba que sus conciudadanos creyesen en él y lo reconociesen como el Hijo de Dios. Pero deseaba aún más tener verdaderos discípulos, personas fieles y devotas que le siguiesen.

Esto nos llama la atención: nosotros que recibimos la salvación por fe, no nos conformemos con ser salvos y tener el perdón de nuestros pecados. Nuestro Salvador espera de nosotros una verdadera consagración a su servicio. Desea que llevemos fruto para él, mucho fruto. Este fruto puede ser personas que hayamos conducido a la fe y a la salvación. Sin embargo, también se trata sencillamente de una vida cotidiana santa, apacible, consagrada, un comportamiento que muestre que somos cristianos. Nuestro Dios aprecia ver en la tierra hombres y mujeres en quienes se pueda reconocer su unión a Jesús (Hechos 4:13).

El segundo versículo nos da la clave para estar a la altura de dicha tarea. La buena voluntad no basta, también es necesario el discernimiento de la voluntad de nuestro Padre. Allí interviene la lectura de la Biblia, Palabra viva que nos enseña, nos corrige y nos conduce a una buena “higiene” espiritual. Leamos el santo libro diariamente, para “que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra” (Colosenses 1:9-10).

Tomado de LA BUENA SEMILLA.

MÚSICA - Yo venceré - Miel San Marcos

 

MIEL SAN MARCOS
Yo venceré


¡Alguien puede gritar!
Diga el débil (fuerte soy)
Que diga el pobre (rico soy)
Diga el triste (alegre estoy)
Por la sangre de Jesús
Por eso
Yo venceré
Yo venceré
Con su Espíritu
Yo venceré
Yo venceré
Yo venceré
Con su Espíritu
Yo venceré
¿Dónde están los más que vencedores?
Avivamienro (avivamiento)
Avivamiento (avivamiento)
Avivamiento (avivamiento)
Avivamiento (avivamiento)
Por eso canto (por eso canto)
Por eso canto (por eso canto)
Por eso danzo (por eso danzo)
Por eso danzo (por eso danzo)
Por eso salto (por eso saltó)
Por eso salto (por eso saltó)
Por eso salto (por eso saltó)
Por eso saltó (por eso saltó)
Por eso grito
Por eso grito
Por eso grito
Por eso grito
Avivamienro (avivamiento)
Avivamiento (avivamiento)
Avivamiento
Avivamiento

VERSÍCULO DEL DÍA - Jn 15:7

 

2 de junio de 2021

Versículo del día

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
S. Juan 15:7         RVR1960

martes, 1 de junio de 2021

A LEER LA BIBLIA - Números 35

 


NÚMEROS 35



Herencia de los levitas

35

1Habló Jehová a Moisés en los campos de Moab, junto al Jordán frente a Jericó, diciendo: 2Manda a los hijos de Israel que den a los levitas, de la posesión de su heredad, ciudades en que habiten; también daréis a los levitas los ejidos de esas ciudades alrededor de ellas. 3Y tendrán ellos las ciudades para habitar, y los ejidos de ellas serán para sus animales, para sus ganados y para todas sus bestias. 4Y los ejidos de las ciudades que daréis a los levitas serán mil codos alrededor, desde el muro de la ciudad para afuera. 5Luego mediréis fuera de la ciudad al lado del oriente dos mil codos, al lado del sur dos mil codos, al lado del occidente dos mil codos, y al lado del norte dos mil codos, y la ciudad estará en medio; esto tendrán por los ejidos de las ciudades. 6Y de las ciudades que daréis a los levitas, seis ciudades serán de refugio, las cuales daréis para que el homicida se refugie allá; y además de éstas daréis cuarenta y dos ciudades. 7Todas las ciudades que daréis a los levitas serán cuarenta y ocho ciudades con sus ejidos. 8Y en cuanto a las ciudades que diereis de la heredad de los hijos de Israel, del que tiene mucho tomaréis mucho, y del que tiene poco tomaréis poco; cada uno dará de sus ciudades a los levitas según la posesión que heredará.a

Ciudades de refugio

(Dt. 19.1–13)

9Habló Jehová a Moisés, diciendo: 10Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis pasado al otro lado del Jordán a la tierra de Canaán, 11os señalaréis ciudades, ciudades de refugiob tendréis, donde huya el homicida que hiriere a alguno de muerte sin intención. 12Y os serán aquellas ciudades para refugiarse del vengador, y no morirá el homicida hasta que entre en juicio delante de la congregación. 13De las ciudades, pues, que daréis, tendréis seis ciudades de refugio. 14Tres ciudades daréis a este lado del Jordán, y tres ciudades daréis en la tierra de Canaán, las cuales serán ciudades de refugio. 15Estas seis ciudades serán de refugio para los hijos de Israel, y para el extranjero y el que more entre ellos, para que huya allá cualquiera que hiriere de muerte a otro sin intención.

16Si con instrumento de hierro lo hiriere y muriere, homicida es; el homicida morirá. 17Y si con piedra en la mano, que pueda dar muerte, lo hiriere y muriere, homicida es; el homicida morirá. 18Y si con instrumento de palo en la mano, que pueda dar muerte, lo hiriere y muriere, homicida es; el homicida morirá. 19El vengador de la sangre, él dará muerte al homicida; cuando lo encontrare, él lo matará. 20Y si por odio lo empujó, o echó sobre él alguna cosa por asechanzas, y muere; 21o por enemistad lo hirió con su mano, y murió, el heridor morirá; es homicida; el vengador de la sangre matará al homicida cuando lo encontrare.

22Mas si casualmente lo empujó sin enemistades, o echó sobre él cualquier instrumento sin asechanzas, 23o bien, sin verlo hizo caer sobre él alguna piedra que pudo matarlo, y muriere, y él no era su enemigo, ni procuraba su mal; 24entonces la congregación juzgará entre el que causó la muerte y el vengador de la sangre conforme a estas leyes; 25y la congregación librará al homicida de mano del vengador de la sangre, y la congregación lo hará volver a su ciudad de refugio, en la cual se había refugiado; y morará en ella hasta que muera el sumo sacerdote, el cual fue ungido con el aceite santo. 26Mas si el homicida saliere fuera de los límites de su ciudad de refugio, en la cual se refugió, 27y el vengador de la sangre le hallare fuera del límite de la ciudad de su refugio, y el vengador de la sangre matare al homicida, no se le culpará por ello; 28pues en su ciudad de refugio deberá aquél habitar hasta que muera el sumo sacerdote; y después que haya muerto el sumo sacerdote, el homicida volverá a la tierra de su posesión.

Ley sobre los testigos y sobre el rescate

29Estas cosas os serán por ordenanza de derecho por vuestras edades, en todas vuestras habitaciones. 30Cualquiera que diere muerte a alguno, por dicho de testigos morirá el homicida; mas un solo testigo no hará fe contra una persona para que muera.c 31Y no tomaréis precio por la vida del homicida, porque está condenado a muerte; indefectiblemente morirá. 32Ni tampoco tomaréis precio del que huyó a su ciudad de refugio, para que vuelva a vivir en su tierra, hasta que muera el sumo sacerdote. 33Y no contaminaréis la tierra donde estuviereis; porque esta sangre amancillará la tierra, y la tierra no será expiada de la sangre que fue derramada en ella, sino por la sangre del que la derramó. 34No contaminéis, pues, la tierra donde habitáis, en medio de la cual yo habito; porque yo Jehová habito en medio de los hijos de Israel.

REFLEXIÓN - Martes, 1º de junio de 2021

(Jesús dijo:) Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador… Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid* verdadera (7)

En el Antiguo Testamento, la viña simbolizaba al pueblo de Israel (Salmo 80Isaías 5Jeremías 2). ¡Qué sorpresa para los discípulos escuchar a Jesús decir: “Yo soy la vid verdadera”! Si querían llevar fruto para Dios y agradarle, no era suficiente pertenecer a ese pueblo: debían permanecer en Jesús. Esto también es cierto para nosotros, cristianos. Si podemos hacer cosas que agraden a Dios, es porque estamos unidos a Jesús, ¡no a la cristiandad o a una congregación!

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos… separados de mí nada podéis hacer”, dijo Jesús. Los discípulos pertenecen a su Señor, como los sarmientos están unidos a la viña. Entonces pueden llevar fruto, es decir, reproducir los caracteres de Jesús. Así como la savia va de la cepa a los sarmientos (pámpanos), la vida de Jesús va de él a nosotros y se manifiesta en amor, gozo, paz, paciencia, santidad…

Para que los sarmientos puedan dar más fruto, es necesario quitarles las ramas inútiles y sin fruto. Este trabajo representa la formación y la disciplina de Dios hacia el creyente. Puede hacerse a través de las pruebas, pero primero se hace mediante la lectura de la Palabra de Dios y la obediencia a lo que nos dice. Leer la Biblia puede ser doloroso, pues ella nos muestra lo que somos realmente. Discernimos pensamientos, tendencias que deben desaparecer para que nuestra vida sea más conforme al pensamiento de Dios. El cultivador, es decir, Dios, actúa en ese sentido. Nuestra responsabilidad es aprender de él cada día.

*La vid es la cepa o el tronco de la viña.

Tomado de LA BUENA SEMILLA.

MÚSICA - Mi escudo - Ingrid Rosario

 

INGRID ROSARIO
Mi escudo



VERSÍCULO DEL DÍA - Col 4:2

 

1 de junio de 2021

Versículo del día

Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias;
Colosenses 4:2         RVR1960

lunes, 31 de mayo de 2021

A LEER LA BIBLIA - Números 34

 


NÚMEROS 34



34

1Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 2Manda a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán, esto es, la tierra que os ha de caer en herencia, la tierra de Canaán según sus límites, 3tendréis el lado del sur desde el desierto de Zin hasta la frontera de Edom; y será el límite del sur al extremo del Mar Salado hacia el oriente. 4Este límite os irá rodeando desde el sur hasta la subida de Acrabim, y pasará hasta Zin; y se extenderá del sur a Cades-barnea; y continuará a Hasar-adar, y pasará hasta Asmón. 5Rodeará este límite desde Asmón hasta el torrente de Egipto, y sus remates serán al occidente.

6Y el límite occidental será el Mar Grande; este límite será el límite occidental.

7El límite del norte será este: desde el Mar Grande trazaréis al monte de Hor. 8Del monte de Hor trazaréis a la entrada de Hamat, y seguirá aquel límite hasta Zedad; 9y seguirá este límite hasta Zifrón, y terminará en Hazar-enán; este será el límite del norte.

10Por límite al oriente trazaréis desde Hazar-enán hasta Sefam; 11y bajará este límite desde Sefam a Ribla, al oriente de Aín; y descenderá el límite, y llegará a la costa del mar de Cineret, al oriente. 12Después descenderá este límite al Jordán, y terminará en el Mar Salado: esta será vuestra tierra por sus límites alrededor.

13Y mandó Moisés a los hijos de Israel, diciendo: Esta es la tierra que se os repartirá en heredades por sorteo, que mandó Jehová que diese a las nueve tribus, y a la media tribu;a 14porque la tribu de los hijos de Rubén según las casas de sus padres, y la tribu de los hijos de Gad según las casas de sus padres, y la media tribu de Manasés, han tomado su heredad. 15Dos tribus y media tomaron su heredad a este lado del Jordán frente a Jericó al oriente, al nacimiento del sol.b

16Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 17Estos son los nombres de los varones que os repartirán la tierra: El sacerdote Eleazar, y Josué hijo de Nun. 18Tomaréis también de cada tribu un príncipe, para dar la posesión de la tierra. 19Y estos son los nombres de los varones: De la tribu de Judá, Caleb hijo de Jefone. 20De la tribu de los hijos de Simeón, Semuel hijo de Amiud. 21De la tribu de Benjamín, Elidad hijo de Quislón. 22De la tribu de los hijos de Dan, el príncipe Buqui hijo de Jogli. 23De los hijos de José: de la tribu de los hijos de Manasés, el príncipe Haniel hijo de Efod, 24y de la tribu de los hijos de Efraín, el príncipe Kemuel hijo de Siftán. 25De la tribu de los hijos de Zabulón, el príncipe Elizafán hijo de Parnac. 26De la tribu de los hijos de Isacar, el príncipe Paltiel hijo de Azán. 27De la tribu de los hijos de Aser, el príncipe Ahiud hijo de Selomi. 28Y de la tribu de los hijos de Neftalí, el príncipe Pedael hijo de Amiud. 29A éstos mandó Jehová que hiciesen la repartición de las heredades a los hijos de Israel en la tierra de Canaán.

REFLEXIÓN - Lunes, 31 de mayo de 2021


(Dios dijo:) Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Un monedero robado

En una reunión, varios cristianos dieron testimonio de lo que Cristo había hecho en sus vidas. Uno de ellos contó: “Yo era un hábil carterista; todos mis compañeros lo sabían. Cierto día noté que el bolsillo del pantalón de un hombre que caminaba delante de mí parecía bien lleno. ¡Buen negocio, una billetera llena! En un abrir y cerrar de ojos ese tesoro estaba en mi bolsillo. Cuando regresé a casa, ¡qué horror! No era un monedero lo que había robado, sino un libro. ¡Un Nuevo Testamento, además! Furioso, lo lancé a una esquina. Más tarde, mientras ponía orden, me encontré con él. Empecé a leerlo por curiosidad. Cada día me interesaba más, y por medio de ese Nuevo Testamento conocí a mi Salvador Jesucristo”.

¡Dios emplea medios sorprendentes! Pero por medio de ellos muestra su compasión y su gracia. Pone en evidencia el poder de su Palabra en las vidas alejadas de él.

Si reuniésemos todos los testimonios de conversiones insólitas, obtendríamos auténticas novelas de aventuras. Tal incidente y tal cambio radical podrían parecer exagerados a una mente racional. ¡Pero el que ha vivido una experiencia semejante sabe lo que vivió!

“Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas” (Eclesiastés 11:5).

“Jesús dijo: No he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (Mateo 9:13).

Tomado de LA BUENA SEMILLA.