sábado, 26 de junio de 2021

A LEER LA BIBLIA - Deuteronomio 24

 


DEUTERONOMIO 24



24

1Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio,a y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa. 2Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre. 3Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer, 4no podrá su primer marido, que la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida; porque es abominación delante de Jehová, y no has de pervertir la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.

5Cuando alguno fuere recién casado, no saldrá a la guerra, ni en ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por un año, para alegrar a la mujer que tomó.

6No tomarás en prenda la muela del molino, ni la de abajo ni la de arriba; porque sería tomar en prenda la vida del hombre.

7Cuando fuere hallado alguno que hubiere hurtado a uno de sus hermanos los hijos de Israel, y le hubiere esclavizado, o le hubiere vendido, morirá el tal ladrón,b y quitarás el mal de en medio de ti.

8En cuanto a la plaga de la lepra, ten cuidado de observar diligentemente y hacer según todo lo que os enseñaren los sacerdotes levitas; según yo les he mandado, así cuidaréis de hacer.c 9Acuérdate de lo que hizo Jehová tu Dios a Maríad en el camino, después que salisteis de Egipto.

10Cuando entregares a tu prójimo alguna cosa prestada, no entrarás en su casa para tomarle prenda. 11Te quedarás fuera, y el hombre a quien prestaste te sacará la prenda. 12Y si el hombre fuere pobre, no te acostarás reteniendo aún su prenda. 13Sin falta le devolverás la prenda cuando el sol se ponga, para que pueda dormir en su ropa, y te bendiga; y te será justicia delante de Jehová tu Dios.e

14No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades. 15En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo; pues es pobre, y con él sustenta su vida; para que no clame contra ti a Jehová, y sea en ti pecado.f

16Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado.g

17No torcerás el derecho del extranjero ni del huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda, 18sino que te acordarás que fuiste siervo en Egipto, y que de allí te rescató Jehová tu Dios; por tanto, yo te mando que hagas esto.h

19Cuando siegues tu mies en tu campo, y olvides alguna gavilla en el campo, no volverás para recogerla; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda; para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos. 20Cuando sacudas tus olivos, no recorrerás las ramas que hayas dejado tras de ti; serán para el extranjero, para el huérfano y para la viuda. 21Cuando vendimies tu viña, no rebuscarás tras de ti; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda.i 22Y acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto; por tanto, yo te mando que hagas esto.

REFLEXIÓN - Sábado, 26 de junio de 2021


¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío.
El desánimo

Sería falso y duro afirmar que un cristiano no puede estar triste. Es falso porque, creyentes o no, todos podemos pasar por fases de depresión que no tienen un origen espiritual. ¡Qué duro es para los que pasan por esas situaciones lamentables!

La Biblia cuenta la historia de creyentes que pasaron por grandes angustias, por ejemplo Job, Elías, Jeremías, Pablo.

Incluso sin tener momentos de depresión, a todos nos pasa que un día u otro estamos tristes o desanimados. En la vida de fe puede existir una sucesión de altibajos, de momentos en los que todo es claridad y otros en los que el horizonte parece oscurecerse. No dejemos que el pesimismo nos gane; nuestra fe debe estar vivificada continuamente por la lectura de la Palabra de Dios. Pidamos al Señor que haga brillar su luz en nuestro corazón mirando al Salvador en los evangelios.

La lectura de los salmos nos reconforta cuando nos sentimos turbados, desanimados, incomprendidos. A menudo sus autores cuentan su tristeza a Dios, ponen palabras a su sufrimiento. “¿Por qué te abates, oh alma mía…?”. Es como una toma de conciencia, la búsqueda de las causas de este sufrimiento, la convicción de que Dios quiere ocuparse de él y curar las heridas. Los momentos de recogimiento para buscar a Dios, solos o con la ayuda de hermanos y hermanas cristianos, pueden ser una gran ayuda.

“Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas, para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario” (Salmo 63:1-2).

Tomado de LA BUENA SEMILLA.

MÚSICA - Derramo el perfume - Montesanto y Averly Morillo

 

MONTESANTO y AVERLY MORILLO
Derramo el perfume


Estrofa Llena mi habitación Hazlo ahora Cerraré la puerta Y en lo secreto me veras No vine hoy aquí Por recompensas Vine por el placer De estar solo en tu presencia Pre coro: Pues, no hay lugar que se compare Donde a solas pueda adorarte Coro: Derramo el perfume Sin que me importe nada No hay nada en este mundo Que se iguale a tu mirada Perfecta fue esa cruz La que me dio el acceso Para poder hallarte En mi lugar secreto

VERSÍCULO DEL DÍA - 2 Co 3:17

 

26 de junio de 2021

Versículo del día

Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
2 Corintios 3:17         RVR1960

viernes, 25 de junio de 2021

A LEER LA BIBLIA - Deuteronomio 23

 

DEUTERONOMIO 23




Los excluidos de la congregación

23

1No entrará en la congregación de Jehová el que tenga magullados los testículos, o amputado su miembro viril.

2No entrará bastardo en la congregación de Jehová; ni hasta la décima generación no entrarán en la congregación de Jehová.

3No entrará amonita ni moabita en la congregación de Jehová,a ni hasta la décima generación de ellos; no entrarán en la congregación de Jehová para siempre, 4por cuanto no os salieron a recibir con pan y agua al camino, cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Balaam hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte.b 5Mas no quiso Jehová tu Dios oír a Balaam; y Jehová tu Dios te convirtió la maldición en bendición,c porque Jehová tu Dios te amaba. 6No procurarás la paz de ellos ni su bien en todos los días para siempre.

7No aborrecerás al edomita, porque es tu hermano; no aborrecerás al egipcio, porque forastero fuiste en su tierra. 8Los hijos que nacieren de ellos, en la tercera generación entrarán en la congregación de Jehová.

Leyes sanitarias

9Cuando salieres a campaña contra tus enemigos, te guardarás de toda cosa mala.

10Si hubiere en medio de ti alguno que no fuere limpio, por razón de alguna impureza acontecida de noche, saldrá fuera del campamento, y no entrará en él. 11Pero al caer la noche se lavará con agua, y cuando se hubiere puesto el sol, podrá entrar en el campamento.

12Tendrás un lugar fuera del campamento adonde salgas; 13tendrás también entre tus armas una estaca; y cuando estuvieres allí fuera, cavarás con ella, y luego al volverte cubrirás tu excremento; 14porque Jehová tu Dios anda en medio de tu campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti; por tanto, tu campamento ha de ser santo, para que él no vea en ti cosa inmunda, y se vuelva de en pos de ti.

Leyes humanitarias

15No entregarás a su señor el siervo que se huyere a ti de su amo. 16Morará contigo, en medio de ti, en el lugar que escogiere en alguna de tus ciudades, donde a bien tuviere; no le oprimirás.

17No haya ramera de entre las hijas de Israel,d ni haya sodomita de entre los hijos de Israel. 18No traerás la paga de una ramera ni el precio de un perro a la casa de Jehová tu Dios por ningún voto; porque abominación es a Jehová tu Dios tanto lo uno como lo otro.

19No exigirás de tu hermano interés de dinero, ni interés de comestibles, ni de cosa alguna de que se suele exigir interés. 20Del extraño podrás exigir interés, mas de tu hermano no lo exigirás,e para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos en la tierra adonde vas para tomar posesión de ella.

21Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo;f porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería pecado en ti. 22Mas cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado. 23Pero lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y lo cumplirás, conforme lo prometiste a Jehová tu Dios, pagando la ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca.

24Cuando entres en la viña de tu prójimo, podrás comer uvas hasta saciarte; mas no pondrás en tu cesto. 25Cuando entres en la mies de tu prójimo, podrás arrancar espigas con tu mano; mas no aplicarás hoz a la mies de tu prójimo.

REFLEXIÓN - Viernes, 25 de junio de 2021

Vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.


La mirada divina (3) – El Señor miró a Pedro

Pedro era un discípulo muy impulsivo. Amaba mucho al Señor y a menudo lo había demostrado. Confiaba en su valentía; afirmó que estaba dispuesto a ir con su maestro no solo a la cárcel, sino también hasta la muerte (Lucas 22:33). Pero los acontecimientos se precipitaron, Jesús fue detenido y llevado al tribunal. Pedro dudó, siguió a Jesús de lejos, entró en el patio del tribunal, se calentó cerca del fuego con los guardias; allí lo reconocieron y le hicieron preguntas. Entonces, en muy poco tiempo, negó a Jesús tres veces consecutivas: “Comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco a este hombre de quien habláis” (Marcos 14:71). El Señor se dio la vuelta y miró a Pedro… ¿Qué había en esa mirada? No había enojo, pero sí tristeza, y sobre todo compasión. Entonces Pedro recordó lo que Jesús le había dicho: “me negarás”, y lloró amargamente. Un poco más tarde Jesús tuvo una conversación privada con él (Lucas 24:34); luego tuvo otra en público para renovarle su confianza y liberarlo de ese mal recuerdo (Juan 21:15-19).

¡Cuántas veces me parezco a Pedro! Amo al Señor y me gustaría hacer grandes cosas para él; pero cuando se presenta una conversación con gente que no conoce a Dios, no me atrevo a decir abiertamente que soy cristiano, por temor a la reacción de mis interlocutores. Luego me siento incómodo con mi Salvador, consciente de haberlo negado por medio de mis silencios, mis compromisos con el mundo. ¿Quién me consuela entonces? Sé que Jesús me ama, busca mi mirada y me dice: ¡Te amo igual, morí por ti y no te abandonaré! ¡Vuelve!

Tomado de LA BUENA SEMILLA.


MÚSICA - Océanos (donde mis pies pueden fallar) - Hillsong United Conference

 

HILLSONG UNITED CONFERENCE
Océanos (donde mis pies pueden fallar)


VERSO 1: Tu voz me llama a las aguas Donde mis pies pueden fallar Y ahí te encuentro en lo incierto Caminaré sobre el mar CORO: A tu nombre clamaré En ti mis ojos fijaré En tempestad Descansaré en tu poder Pues tuyo soy hasta el final VERSO 2: Tu gracia abunda en la tormenta Tu mano Dios, me guiará Cuando hay temor en mi camino Tú eres fiel y no cambiarás PUENTE: Que tu Espíritu me guíe sin fronteras Más allá de las barreras A donde tú me llames Tú me llevas más alla de lo soñado Donde puedo estar confiado Al estar en tu presencia CORO 2: A tu nombre clamaré En ti mis ojos fijaré Descansaré en tu poder Pues tuyo soy hasta el final

VERSÍCULO DEL DÍA - Sal 121:1-2

 

25 de junio de 2021

Versículo del día

Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.
Salmos 121:1-2         RVR1960

jueves, 24 de junio de 2021

A LEER LA BIBLIA - Deuteronomio 22

 


DEUTERONOMIO 22



CAPÍTULO 22

1Si vieres extraviado el buey de tu hermano, o su cordero, no le negarás tu ayuda; lo volverás a tu hermano. 2Y si tu hermano no fuere tu vecino, o no lo conocieres, lo recogerás en tu casa, y estará contigo hasta que tu hermano lo busque, y se lo devolverás. 3Así harás con su asno, así harás también con su vestido, y lo mismo harás con toda cosa de tu hermano que se le perdiere y tú la hallares; no podrás negarle tu ayuda. 4Si vieres el asno de tu hermano, o su buey, caído en el camino, no te apartarás de él; le ayudarás a levantarlo.a

5No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace.

6Cuando encuentres por el camino algún nido de ave en cualquier árbol, o sobre la tierra, con pollos o huevos, y la madre echada sobre los pollos o sobre los huevos, no tomarás la madre con los hijos. 7Dejarás ir a la madre, y tomarás los pollos para ti, para que te vaya bien, y prolongues tus días.

8Cuando edifiques casa nueva, harás pretil a tu terrado, para que no eches culpa de sangre sobre tu casa, si de él cayere alguno.

9No sembrarás tu viña con semillas diversas, no sea que se pierda todo, tanto la semilla que sembraste como el fruto de la viña. 10No ararás con buey y con asno juntamente. 11No vestirás ropa de lana y lino juntamente.b

12Te harás flecos en las cuatro puntas de tu manto con que te cubras.c

Leyes sobre la castidad

13Cuando alguno tomare mujer, y después de haberse llegado a ella la aborreciere, 14y le atribuyere faltas que den que hablar, y dijere: A esta mujer tomé, y me llegué a ella, y no la hallé virgen; 15entonces el padre de la joven y su madre tomarán y sacarán las señales de la virginidad de la doncella a los ancianos de la ciudad, en la puerta; 16y dirá el padre de la joven a los ancianos: Yo di mi hija a este hombre por mujer, y él la aborrece; 17y he aquí, él le atribuye faltas que dan que hablar, diciendo: No he hallado virgen a tu hija; pero ved aquí las señales de la virginidad de mi hija. Y extenderán la vestidura delante de los ancianos de la ciudad. 18Entonces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo castigarán; 19y le multarán en cien piezas de plata, las cuales darán al padre de la joven, por cuanto esparció mala fama sobre una virgen de Israel; y la tendrá por mujer, y no podrá despedirla en todos sus días. 20Mas si resultare ser verdad que no se halló virginidad en la joven, 21entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y la apedrearán los hombres de su ciudad, y morirá, por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre; así quitarás el mal de en medio de ti.

22Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer también; así quitarás el mal de Israel.

23Si hubiere una muchacha virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se acostare con ella; 24entonces los sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad, y los apedrearéis, y morirán; la joven porque no dio voces en la ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo; así quitarás el mal de en medio de ti.

25Mas si un hombre hallare en el campo a la joven desposada, y la forzare aquel hombre, acostándose con ella, morirá solamente el hombre que se acostó con ella; 26mas a la joven no le harás nada; no hay en ella culpa de muerte; pues como cuando alguno se levanta contra su prójimo y le quita la vida, así es en este caso. 27Porque él la halló en el campo; dio voces la joven desposada, y no hubo quien la librase.

28Cuando algún hombre hallare a una joven virgen que no fuere desposada, y la tomare y se acostare con ella, y fueren descubiertos; 29entonces el hombre que se acostó con ella dará al padre de la joven cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por cuanto la humilló; no la podrá despedir en todos sus días.d

30Ninguno tomará la mujer de su padre, ni profanará el lecho de su padre.e

REFLEXIÓN - Jueves, 24 de junio de 2021


Y mirándole el Señor (a Gedeón), le dijo: Ve con esta tu fuerza… ¿No te envío yo?


La mirada divina (2) – El Señor miró a Gedeón
Lea Jueces capítulo 6

Esta historia sucedió hace más de 3000 años, en el tiempo de los jueces, un período difícil para el pueblo de Israel. Desde hacía siete años el pueblo era atacado por un enemigo que tomaba sus bienes y destruía sus cosechas, dejando el país en una gran miseria. Pero no todos se rendían; en la familia de Joás, un joven llamado Gedeón trabajaba en secreto para proteger sus víveres del enemigo. Dios decidió emplearlo para salvar a su pueblo y se lo hizo saber. Gedeón no sabía quién era ese mensajero que lo saludaba con estas palabras reconfortantes: “El Señor está contigo, varón esforzado y valiente” (v. 12). Gedeón no se sentía fuerte, al contrario, se consideraba incapaz de llevar a cabo la misión propuesta. Entonces el ángel de Dios lo miró fijamente y le dijo: “Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas” (v. 14). A pesar de su desconfianza, Gedeón siguió con fe, paso a paso. Se dejó dirigir y Dios le dio la victoria.

Amigos creyentes, a veces nos sentimos aplastados por la magnitud de una tarea, pero Dios quiere captar nuestra mirada y animarnos. Quiere despejar nuestros temores y darnos la seguridad de su apoyo. Como lo hizo con Gedeón, lo hizo también con al apóstol Pablo, cuando le dijo: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9), e incluso con el profeta Isaías: “Yo el Señor soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo” (Isaías 41:13). ¡También lo hará con nosotros!

Tomado de LA BUENA SEMILLA.

(mañana continuará)