lunes, 18 de noviembre de 2019

REFLEXIÓN

El día del Señor vendrá así como ladrón en la noche... Vendrá sobre ellos destrucción repentina.
1 Tesalonicenses 5:2-3
En ti, oh Señor, me he refugiado... Tú eres mi roca y mi fortaleza.
Salmo 71:1, 3
Un buen barómetro
Un habitante de la costa de Florida había pedido por correo un barómetro. Pero cuando lo recibió, su decepción fue grande: la aguja señalaba obstinadamente la posición «tormenta». Sacudió enérgicamente el barómetro, golpeó ligeramente el vidrio, ¡pero nada cambió!
Enfurecido, escribió inmediatamente una carta de queja al proveedor, la envió por correo y se fue a un viaje de negocios. A su regreso encontró una sorpresa: no había barómetro, ni casa... ¡Un ciclón había pasado por allí! Lejos de fallar, el barómetro decía la verdad, y nuestro hombre tendría que haber tomado la advertencia muy en serio...
En lo concerniente al futuro del mundo, ¿sabe usted que Dios nos ha dejado un barómetro seguro, la Biblia? De origen divino, ella tiene una alta precisión, no se descontrola, y sus indicaciones son fiables. El Apocalipsis, último libro de la Biblia, nos advierte sobre una terrible tormenta que amenaza a los habitantes del mundo. En efecto, los hombres han dejado de lado a Dios, viven sin preocuparse por su Creador y menosprecian al Salvador que él les ha dado. Con una inmensa paciencia, Dios advierte a los hombres, a quienes ama. Pero esta paciencia terminará, y la terrible tormenta anunciada en este libro vendrá sobre “los que moran sobre la tierra” (Apocalipsis 3:10).
¿Descuidará usted las advertencias del barómetro divino? Tómelo muy en serio y, sin tardar, refúgiese junto a Jesús el Salvador. El que cree en Jesús está a salvo, libre del juicio.

MÚSICA - Llénanos - VxV Music

VxV MUSIC - Llénanos

VERSÍCULO DEL DÍA - 1 Jn 4:18

18 de noviembre de 2019

Versículo del día


En el amor no hay temor,
sino que le perfecto amor 
echa fuera el temor,
 porque el temor lleva en sí castigo.
De donde el que teme,
no ha sido perfeccionado en el amor.
1 Juan 4:18 RVR1960

domingo, 17 de noviembre de 2019

REFLEXIÓN

¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?... Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas... Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Mateo 6:31-33
Prioridades
Alimentarse, alojarse, vestirse, son preocupaciones legítimas para un joven que busca empleo, para una familia cuyo padre acaba de ser despedido... A veces el Estado brinda algunas ayudas, la familia o los amigos también pueden colaborar, pero la ansiedad persiste...
El agricultor que ha perdido su cosecha debido a una tormenta o a la sequía también conoce esta angustia por el mañana: ¿cómo hacer frente a las deudas y pagar a los proveedores?
Los cristianos no escapan a estas incertidumbres opresoras, pero pueden contar con las promesas de Dios. Él conoce las necesidades de nuestro cuerpo como de nuestra alma, y quiere que confiemos en él.
En los versículos del encabezamiento Jesús no nos anima a ser perezosos o negligentes, sino a comprender dónde están nuestras prioridades. Nuestro deseo debe ser agradar a Dios. Haciendo de nosotros sus hijos, él nos ha introducido en un dominio espiritual nuevo, descrito así por el apóstol Pablo: “El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17). Estos son los caracteres morales que Dios espera de los suyos y que nosotros debemos buscar por encima de todo. Y estemos seguros de que él cumplirá sus promesas y suplirá nuestras necesidades según su sabiduría, de una manera que a veces nos sorprenderá. Él nos prometió ocuparse de ellas.

MÚSICA - Te vivo y te respiro - Lilly Goodman

 LILLY GOODMAN - Te vivo y te respiro

VERSÍCULO DEL DÍA - He 11:1

17 de noviembre de 2019

Versículo del día


Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Hebreos 11:1 RVR1960

sábado, 16 de noviembre de 2019

REFLEXIÓN

Si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo.
1 Corintios 8:2
El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.
1 Corintios 3:20
El temor del Señor es el principio de la sabiduría.
Proverbios 9:10
Creer, conocer y comprender
“Hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Juan 6:69).
El orden de estos dos verbos (creer y conocer) es esencial para comprender los pensamientos de Dios revelados en la Biblia. Como revelación, deben ser creídos, recibidos, con un espíritu sumiso a la autoridad de su autor. Solo con esta condición ellos iluminan el ser interior del hombre: inteligencia, consciencia, corazón. Tratar de comprender los pensamientos de Dios mediante nuestros propios razonamientos solo nos conduce a la duda, o a una incredulidad todavía más grande. Entonces uno cree descubrir contradicciones en la Biblia, que no son más que aparentes. ¡Creemos saber, no entendemos, y por lo tanto no creemos!
“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios” (Hebreos 11:3). La creación del universo por Dios siempre ha suscitado toda clase de objeciones. Pero el que cree el relato del Génesis (capítulos 1-2) comprende lo que los sabios ponen constantemente en duda a la luz de sus conocimientos. Dios no nos explica todo. Su objetivo no es convertirnos en sabios, sino hacernos conocer lo que él es: amor y luz, y que vivamos en relación con él.
Si quiero conocer con certeza, comprender aquello por lo cual los hombres se enfrentan constantemente sin llegar a explicarlo, primero debo estar atento a lo que la Palabra de Dios me revela con toda sencillez. Una gran luz brillará en mi mente, y también en mi corazón.

MÚSICA - Intimidad - Barak

BARAK - Intimidad

VERSÍCULO DEL DÍA - 1 Pe 3:13

16 de noviembre de 2019

Versículo del día


¿Y quién es aquel 
que os podrá hacer daño, 
si vosotros seguís el bien?
1 Pedro 3:13 RVR1960

viernes, 15 de noviembre de 2019

REFLEXIÓN

Te puse nombre, mío eres tú.
Isaías 43:1
Conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.
2 Corintios 8:9
Jesús y los marginados
Cuando Jesús nació, fue acostado en un pesebre; vivió pobremente cada día de su vida. Durante el tiempo de su ministerio, anduvo de un lugar a otro “haciendo bienes” (Hechos 10:38). Él, el Hijo de Dios, no dudó en acercarse a los que eran incomprendidos, menospreciados, rechazados por la sociedad. No condenaba ni menospreciaba a nadie...
Aún hoy, está cerca de los que sufren, cualquiera que sea su sufrimiento. Él es el Amigo, el Consolador, el Libertador por excelencia. Él, quien solo había hecho el bien, nos amó hasta aceptar morir por nosotros en una cruz, entre dos malhechores.
¿Ha sido usted maltratado por la vida? ¿Se siente solo, sin amor, desanimado, desesperado? ¿Experimenta el vacío de su existencia? ¿Anhela tener una vida intensa, llena de gozo, de tranquilidad, de paz? Para Jesús, usted, tal como es, tiene un valor único e irremplazable, cualquiera que sea su pasado y su situación actual. Ningún caso es demasiado difícil para Jesús. Por su poder, él puede cambiar las situaciones más desesperadas. Jesús trae el verdadero amor, la liberación de toda clase de ataduras (alcohol, droga, sexo...), la libertad auténtica, la paz interior, una vida que vale la pena vivirla. Sí, Jesús nunca decepciona.
Reconozca humildemente que usted no puede salir solo de su penosa situación. Confíe plenamente en Jesús, el Señor, y acuda a él. Entonces él podrá librarlo verdaderamente.
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar... mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28, 30).